Editorial.
El inicio de un Año Nuevo siempre es esperado con ascuas entre los seres humanos, pues en el mismo se cifran esperanzas e ilusiones, sueños y deseos, como es lógico pensar.
Perspectivas de nuevos empleos, crecimiento material, intelectual y espiritual colma la conciencia de millones en todo el mundo.
La mira hacia el futuro inmediato, con razonamientos positivos es el máximo ideal a ser alcanzado, donde Dios debiera ser el centro para obtener los resultados, conforme a su soberana voluntad.
No confiemos en nuestras propias fuerzas, ellas ayudan, pero el poder viene de lo alto, del dador de todas las cosas.
El 2014 es un año donde debe brillar la Soberanía de Dios, quien sostiene el universo con el poder de su Palabra y lo hace pender sobre nada.
Cifremos nuestra esperanza colectiva en el Supremo, depositemos toda nuestra confianza en Jesucristo y esperemos, pues Dios es grande en misericordia y verdad y da todas las cosas mas abundantemente de lo que pedimos.
Feliz 2014, Dios les bendiga.


