Aspirante a un cuarto mandato, Chávez
multiplicó sus mítines en la recta final, recorriendo siete estados en
cuatro días, a un ritmo similar al que mantuvo el ex gobernador Capriles
desde que comenzó la campaña hace tres meses, en los que visitó más de
300 localidades.
Las últimas encuestas mantenían en su mayoría al
presidente a la cabeza antes de que se prohibiera su publicación el
pasado domingo, pero con una brecha inferior o similar al número de
indecisos, dejando abierta la posibilidad de un triunfo de Capriles, que
ha capitalizado el descontento popular producto del desgaste del
chavismo.
Retomando con intensidad la calle por primera vez desde
que el año pasado se le diagnosticó un cáncer, el mandatario, de 58
años, se dio en los últimos días baños de masas y desde lo alto de las
tarimas solicitó la victoria en los comicios del domingo, porque, dijo,
lo que está en juego es “la patria”.
Capriles, de 40 años, se
lanzó en un frenético recorrido por el país y fue escalando en los
sondeos conforme visitaba cada rincón, enumerando las promesas
incumplidas del gobierno y prometiendo soluciones a problemas concretos.
“Para este gobierno es más importante la lealtad que la eficiencia.
Yo vengo a invitarlos a construir un Estado, no un partido”, dijo.


