El bajo mundo de las drogas ha calado profundamente en los barrios del país, dando origen a la aparición de grupos de jóvenes denominados "piperos".
Son jóvenes que han abandonado sus estudios a temprana edad para dedicarse al consumo de marihuana, cocaína, crack, cemento o cualquier otro tipo de alucinógeno.
Se han convertido en "lacras sociales" que cometen todo tipo de acto delictivo para mantenerse en el vicio de las drogas.
Muchos de ellos se colocan en las esquinas de los barrios, de las avenidas y calles transitables y como pedigüeños, hastían a todo el mundo en busca de dinero para el vicio.
Sus centros de refugio son casas abandonadas o solares yermos y cuando no adquieren el dinero rápido, atracan, matan, estupran, asesinan o escenifican actos de simples raterías.
Este mal merece ser enfrentado con todo el peso de la ley. Las autoridades policiales y de la Dirección Nacional de Control de Drogas y el Ministerio Público, deben emplearse a fondo para erradicar ese cáncer-
!Mano a la obra, pero ya!


