Puerto Príncipe, 28 sep (EFE).-
Organizaciones sociales y políticas de Cabo Haitiano (norte, segunda
ciudad de Haití) llamaron hoy a una huelga general para el próximo lunes
en esta ciudad, donde se han sucedido movimientos de protesta por el
encarecimiento de los productos alimentarios y de la gestión del
gobierno.
La huelga, convocada para el día de apertura del curso
escolar, responde al descontento creciente por los altos precios de
alimentos básicos, lo que ha generado inquietud en las familias de
varias regiones del país.
Cabo Haitiano y Cayes (sur) se convirtieron
durante los últimos días en focos de movimientos críticos frente al
poder del presidente Michel Martelly y también se registraron
iniciativas de protesta en otras regiones.
Varios miles de personas desfilaron ayer en las
calles de Cabo Haitiano en una protesta convocada por organizaciones y
personalidades políticas, como el senador Moise Jean-Charles, quien se
ha destacado por su oposición a Martelly.
Los manifestantes denunciaron la política del
Gobierno y la subida de los precios de los productos alimentarios, según
corresponsales locales. Abogaron por la valorización de la producción
nacional y el refuerzo de las instituciones públicas.
Vivas criticas fueron registradas contra el jefe
del Estado y su primer ministro, Laurent Lamothe, que se encuentran en
Nueva York, donde participan en la 67 asamblea general de las Naciones
Unidas.
La familia de Martelly, en particular su hijo
Olivier Martelly, que administra un programa deportivo de varios
millones de dólares, no escapó a los insultos de la multitud.
También los propietarios de plantaciones de caña y
destiladores del norte se unieron a los manifestantes para denunciar la
importación y el uso del etanol, que se comercializa en sustitución del
"clairin" (bebida local) y cuyo consumo es peligrosa para la salud.
Durante los últimos días, Cabo Haitiano conoció
momentos de tensión, a veces con barricadas incendiadas en las calles,
sin que se reportara víctimas. También se dio este tipo de situación en
Cayes, donde la calma se restableció posteriormente.
Representantes del gobierno intentaron establecer
dialogo con sectores de la población local en ambas ciudades, donde se
nombró a nuevos delegados del Ejecutivo, además de un nuevo director
departamental de la policía, Kesnel Pierre, para el norte.

