Editorial
Se ha dicho, con sobrada razón, que la República Dominicana es una nación de "indios", no por el color de la piel, sino por el trato recibido por los nativos de sus "colonizadores".
El trueque entre indios y españoles era espejitos por oro, gran negocio en la época del "Descubrimiento de América".
Los "indios", hoy reciben petróleo en mercado internacional a precios altos, lo que se argumenta para subir los precios de los combustibles.
Acontece, de que en esta semana, hubo una significativa reducción en dicho mercado, pero aquí se mantienen invariables dichos precios, o "se congelan".
Nos siguen considerando indios, en medio del abuso y la burla a un pueblo indefenso, por parte del gobierno dominicano.
Nadie vende barato lo que se ha comprado caro, pero si se ha comprado barato, entonces no se puede vender caro, mucho menos el Estado que representa al pueblo.
Todo parece indicar que en este país se gobierna para los ricos y en contra de los pobres.
El pueblo elige a sus gobernantes para que lo represente, no para que lo golpee con la dureza de un acero, como ha ocurrido con los combustibles en esta semana.
¿Y quiénes defienden al pueblo?
¿Dónde están esas voces ahora?
Sin embargo, aquí estamos en medio de un desierto, aportando un granito de arena húmedo para aliviarnos de la ardiente cruz puesta por la clase gobernante.
Se ha dicho, con sobrada razón, que la República Dominicana es una nación de "indios", no por el color de la piel, sino por el trato recibido por los nativos de sus "colonizadores".
El trueque entre indios y españoles era espejitos por oro, gran negocio en la época del "Descubrimiento de América".
Los "indios", hoy reciben petróleo en mercado internacional a precios altos, lo que se argumenta para subir los precios de los combustibles.
Acontece, de que en esta semana, hubo una significativa reducción en dicho mercado, pero aquí se mantienen invariables dichos precios, o "se congelan".
Nos siguen considerando indios, en medio del abuso y la burla a un pueblo indefenso, por parte del gobierno dominicano.
Nadie vende barato lo que se ha comprado caro, pero si se ha comprado barato, entonces no se puede vender caro, mucho menos el Estado que representa al pueblo.
Todo parece indicar que en este país se gobierna para los ricos y en contra de los pobres.
El pueblo elige a sus gobernantes para que lo represente, no para que lo golpee con la dureza de un acero, como ha ocurrido con los combustibles en esta semana.
¿Y quiénes defienden al pueblo?
¿Dónde están esas voces ahora?
Sin embargo, aquí estamos en medio de un desierto, aportando un granito de arena húmedo para aliviarnos de la ardiente cruz puesta por la clase gobernante.

