Editorial
Los Estados del mundo tienen sus políticas bien definidas, en el marco de sus legislaciones respectivas, que los hace invulnerables entre sí, y que las naciones aliadas aceptan, fruto de los acuerdos y tratados internacionales a los cuales se han sometido.
Partiendo de esos principios esenciales, y conforme a las estrategias de los gobiernos, se han desarrollado acciones de extradición y repatriación de ciudadanos, cuyos procesos están ligados al narcotráfico.
República Dominicana acaba de extraditar dos de sus "criollos" a los Estados Unidos, mientras que legítimamente, esa gran nación repatriado al país en lo que va de año a más de mil 700 dominicanos involucrados con el tráfico de drogas.
¿Hacia dónde vamos? ¿Qué es lo que realmente ocurre con nuestros jóvenes?
Tan sólo dos cuestionantes son necesarias formular, como para darnos cuentas de que vamos hacia un derrotero peligroso, del que muchos miramos de soslayo, con un dejo de irresponsabilidad y de irrespeto en cuanto al futuro de nuestras sociedades.
Ciertamente los valores han menguado, pero ¿vamos a sucumbir por nuestras abulias?
Se precisa de un nuevo renacer en el pensamiento social, de fijar nuestra mira en la acera del frente para empezar a corregir la situación. De lo contrario, lloraremos "lágrimas de sangre", por nuestra dejadez.
!Mano a la obra, señores!...

