EDITORIAL
Neceriamente el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, tiene que ser tema de comentario obligado.
Es un hombre brillante, que asciende a la cúpula de la admiración de muchos, y lo es precisamente, por su sencillez y humildad como trata los temas de envergadura colectiva.
Ahora acaba de formular una digna iniciativa, en cuanto a las desgravaciones para las empresas que adquieran equipamiento y para las tecnologías limpias.
Qué busca Obama con esto?
Busca lo que en otras naciones pobres, como en la República Dominicana no se ha pensado, crear fuentes de empleo.
Disponer de una serie de medidas fiscales para fomentar la creación de empleo, es una propuesta sabia e inteligente.
Se trata de una gran nación, poderoso y rica, por demás, pero el presidente norteamericano piensa en los pobres.
Por qué los dominicanos no pensamos también así.
Tiene el presidente Leonel Fernández una buena oportnidad para casarse con la gloria de los humildes quisqueyanos.
En vez de asfixiar al pueblo con tantos impuestos, que más empobrece a los desposeídos, debe contemplarse medidas como las planteadas por Obama, si realmente queremos hacer un buen gobierno.
Pues de lo contrario, todo lo demás es pura pamplina.

