EDITORIAL
Venezuela y Bolivia acaban de acusar a los Estados Unidos de estar detrás de la convulsión en Ecuador, Quito, que estuvo a punto de fraguarse en un golpe de Estado.
Se conoce las posiciones radicales de ambos paises, pero luce un poco precipitado la acusación contra el imperio del Norte.
Sin bien, Estados Unidos ha intervenido en algunos países, en el ordenamiento político, en épocas pasadas, no se conoce al menos gestos de esa naturaleza en el presidente Barack Obama.
Por esas razones, y por las esgrimidas por la Secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, condenando la sublevación policial, es un hecho fehaciente que contrasta con los pronunciamentos de Chávez y Evo.
Se conoció que Estados Unidos deploró la violencia e ilegalidad al expresar su pleno respaldo al presidente Rafael Correa y a las instituciones del gobierno democrático del Ecuador.
Pero la posición radical de Venezuela y Bolivia parece enfrentar la administración norteamericana, por encima de la prudencia y el buen tacto.
Las pasiones y el emocialismo no son buenas consejeras; eso aconsejamos para la paz y las buenas relaciones en el Continente.

