La sociedad dominicana está expensa al peligro constante, como hecho fortuito, lo cual es inevitable, pues es cuestión del orden natural de las cosas.
Pero acontecen hechos, en los cuales, el hombre es el principal protagonista, como el que ocurrió anoche en una comunidad del municipio de Tamboril, provincia de Santiago.
Una planta de gas licuado de petróleo explotó. Personas quemadas, daños materiales y el gran susto generado en todo su contorno.
Y es, que sencillamente, nuestras autoridades, a todos los niveles, han permitido violaciones de la ley al permitir instalaciones de plantas de gas en lugares inadecuados y próximo a negocios y residencias.
Amén de esa debilidad, también estas plantas no cuentan con la debida seguridad industrial.
Gracias a Dios que la desgracia de anoche no fue peor, pero el hecho debe llamarnos a preocupación para que haya mayor regulaciones.
El Estado y sus autoridades deben garantizar un clima de seguridad pública a sus ciudadanos, pues ello es un imperativo exigible para la convivencia civilizada de los pueblos.
!Actuemos ya!


