Los mangos parecen maduros, pero todavía no es la época para cosecharlos. Claro que algunos caen por los vientos y esos se aprovechan al máximo.
Muchos amigos esperan saborear este año del mangar que brinda esta fruta, muy carnosa y jugosa, que endulza el paladar con mucho glamour.
Como puede observar el lector, hasta con las manos se pueden coger, como diría aquel poeta: "Coger los mangos bajitos".
En la última foto, se observa una bella flor. En ella se anidan las avejas en busca del néctar mañanero y vespertino.
Es esta flor de la guayaba. Y no cualquier fruto, es apetecible, como la miel al panal.
Todo esto es un regalo de Dios, y gratuitamente, como también ofrece la salvación, a través de Cristo.

