Editorial
Una sociedad no puede desarrollarse a plenitud si sus bienes y servicios tienen dependencia directa de las importaciones.
La República Dominicana ha caído en la errática política de dependen del mercado exterior en el uso de materia prima.
La producción agropecuaria nacional ha caído en el descrédito, pues muchas industrias prefieren importar materia prima, antes que pagar precios justos a los productores nacionales.
Hoy tenemos, lamentablemente, el caso de la industria lechera dominicana, que atraviesa por una de sus peores crisis, al punto de amenazar con desaparecer a ese importante sector económico del país. Todo por una actitud tozuda de las plantas procesadoras.
Una sociedad no puede desarrollarse a plenitud si sus bienes y servicios tienen dependencia directa de las importaciones.
La República Dominicana ha caído en la errática política de dependen del mercado exterior en el uso de materia prima.
La producción agropecuaria nacional ha caído en el descrédito, pues muchas industrias prefieren importar materia prima, antes que pagar precios justos a los productores nacionales.
Hoy tenemos, lamentablemente, el caso de la industria lechera dominicana, que atraviesa por una de sus peores crisis, al punto de amenazar con desaparecer a ese importante sector económico del país. Todo por una actitud tozuda de las plantas procesadoras.
El presidente Leonel Fernández debe asumir personalmente esa problemática y como un reto de su gobierno, evitar que colapse la producción lechera nacional.
Debe buscarse por cualquier medio, incentivos para los productores de leche, si es que las plantas procesadoras se registen en ajustarse a los costos actuales de producción, por un lado, y mermar la cantidad de materia prima importada, por el otro lado.
No matemos a la gallina de los huevos de oro, y apoyemos a nuestros productores.

