EDITODIAL
La sociedad de Santiago considera de mal gusto la polémica pública de dos funcionarias de la Justicia, que representan el Ministero Público, en la Corte de Apelación y en la Fiscalía.
Las dos funcionarias no se han colocado en el nivel que deben asumir dos dignas representantes de la judictura de esta provincia.
Vielka Calderón y Yenny Berenice Reynoso han puesto a rodar por el suelo de alta investidura que les asiste, lo que digna mucho de la prudencia y el buen tacto en el manejo de ambas damas.
El caso llegó, por fin, donde tenía que llegar, a la Procuraduría General de la República, que rápidamente ha ordenado una investigación en torno a la discusión pública que las dos funcionarias sostienen.
Y todo es por el escándalo del fraude de millones de pesos en Aduanas en esta ciudad, donde se dice que un hijo de la Procuradora de la Corte trabaja en esa institución, lo que en principio negó, pero luego admitió la Calderón.
Por ese vínculo, es que se afirma que la Corte de Apelación puso el libertad a los responsables del fraude, entre los que se encuentra Adalberto Rosa, no el ex-director del Instituto del Tabaco y actual diputado, sino su hijo que lleva el mismo nombre de su padre.
El horno no está para galletitas. Debemos esperar los resultados de la investigación, pero que se ofrezcan resultados que traiga la tranquilidad a la justicia de Santiago, una comunidad de respeto y de tradición.

